Hace algunas semanas el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, señaló que la “Defense of Marriage Act” (Ley de Defensa del Matrimonio o “DOMA”, según sus siglas en inglés) resultaba inconstitucional y, en consecuencia pidió al procurador del Estado dejar de pedir su aplicación en las cortes. La DOMA no declaraba ilegal ni prohibía el matrimonio homosexual, pero evitaba que los Estados en los que no estaba regulado debieran reconocer los matrimonios celebrados en los estados que sí permiten este tipo de uniones. La norma se promulgó para evitar que alguien solicite el reconocimiento de un matrimonio homosexual a nivel federal en aplicación de la Sección I del Artículo IV de la Constitución de los Estados Unidos de América, según la cual los Estados “deben respetar y reconocer los actos públicos, registros y procedimientos judiciales de otros Estados”. Asimismo, la DOMA definía el matrimonio como la “unión de hombre y mujer”.
Pues bien, aunque el presidente estadounidense inicialmente se mostró en contra del matrimonio homosexual, el Procurador General del Estado ha considerado que la DOMA “viola el deber de protección equitativa de la Quinta Enmienda” y no defenderán la aplicación en las cortes de esta norma al menos en lo que respecta a la definición legal de “matrimonio”.
Este representa un paso pequeño, pero significativo, en el camino hacia un tratamiento igualitario de parejas del mismo sexo, en la medida que permitirá que más Estados reconozcan (o sean obligados a reconocer en las Cortes) matrimonios homosexuales celebrados en otros países.
Mario Zúñiga
Colaborador del Instituto RespetoxRespeto
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