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Derechos RxR
Los precios de las medicinas: qué hacer y qué no hacer (II)
 

Hace un par de días comentamos la preocupación del Ministro de Salud, Oscar Ugarte, en relación con el incremento en los precios de medicinas para el tratamiento del cáncer, a pesar de que en los últimos años se han reducido y eliminado los aranceles aplicables a dichos productos. En nuestro comentario saludábamos lo que parecía ser la propuesta de solución del referido ministro: más competencia.

No obstante ello, posteriormente el ministro Ugarte ha esclarecido que es lo que él entiende por “competencia”, proponiendo que el Estado realice las denominadas “importaciones paralelas”: “Esta es una posibilidad a la que puede acudir un gobierno cuando considera que está en riesgo la salud pública. Y si bien no nos encontramos en una pandemia, consideramos que la salud sí está en riesgo porque los excesivos precios dificultan el acceso de la población a estos tratamientos”. En otras palabras, el Estado realizaría compras de medicinas y las comercializaría compitiendo con los laboratorios y distribuidoras privadas.

¿No viola esto el principio de subsidiariedad consagrado en nuestra constitución política? Una cosa es que el Estado realice compras para atender de manera directa a quienes no pueden pagar por las medicinas (los más pobres). Otra cosa distinta, y sumamente perjudicial para la economía de mercado, sería vender indiscriminadamente las medicinas importadas para presionar a la baja el precio de los laboratorios y distribuidores. Ello constituiría una forma indirecta de control de precios, no a través de una norma, sino mediante la actividad empresarial del Estado.

Es cierto que a primera vista los precios mostrados por el Ministerio de Salud parecen “muy altos” o “irrazonables”, pero estos pueden responder a una gran cantidad de factores (costos de distribución, publicidad, patentes, aumento de la demanda en otros países) y no necesariamente responden a un actuar indebido  en el mercado (por ejemplo, un cártel de precios).

Debe tomarse en cuenta, además, que si bien la medida puede aparecer como positiva en el corto plazo (acceso a las medicinas a precios más bajos), las distorsiones que ésta introduciría en el mercado podrían causar la escasez de ciertos productos o incluso el retiro de ciertos laboratorios del país. Y no hay medicina más cara que la no se puede comprar.

Mario Zúñiga
Investigador del Instituto Libertad y Democracia - ILD. Colaborador de RxR

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