Según reporta Perú.21 , el número de choferes ebrios en el Perú ha aumentado “de manera alarmante”, pese a que se endurecieron las penas y se llevaron a cabo campañas de sensibilización. La nota precisa que “en 2009 se intervino a 4,169 conductores que superaron el límite permitido de alcohol en su sangre, mientras que en 2010 se reportó más del doble a nivel nacional: 10,232”.
Personalmente tengo la impresión de que la cifra de choferes intervenidos en 2010 no es producto de que más personas estén conduciendo en estado de ebriedad, sino que más bien la mayor fiscalización que se ha venido realizado ha incrementado la probabilidad de detección de este tipo de infracciones (deberíamos contar con una estadística en dicho sentido). En ese sentido, creo que nuestras autoridades van por buen camino..
Y es que lo que realmente crea un efecto de desincentivo respecto de ciertas conductas no es sólo su penalización o el incremento de multas (que los políticos suelen proponer como respuesta a todo fenómeno con evidentes fines “electoreros”) sino la probabilidad de detección y efectiva sanción de las conductas.
En esa línea, si bien la situación ha ido mejorando, no basta sólo detectar a los infractores sino también que aquellos que son detectados sean efectivamente sancionados, y hacer una difusión adecuada de este tipo de sanciones (no necesariamente individualizada). Esto implica un trabajo de mejora y concientización en el Poder Judicial. Previamente, además, hay que dotar a la policía de los instrumentos necesarios para cumplir su labor de detección: más patrulleros, personal, alcoholímetros, etc.
Nadie debe tener la idea de que puede manejar ebrio y “no pasa nada”.
Mario Zúñiga
Colaborador del Instituto RespetoxRespeto
Regresar a LIBERTADES
|