Se trata de una Tira cómica cuyo actor principal es el Papá Hernández, un burócrata sabelotodo convencido que su hijo no entiende nada de la vida y que él tiene todas las respuestas. El objetivo es parodiar -respetuosamente- al Estado paternalista que cree que lo tiene que regular todo para proteger a los ciudadanos (incluso de sí mismos), cuando la verdad es que ellos están en mejor capacidad de decidir qué es lo que más les conviene. El papá será defensor y víctima de su propia torpeza. Un burócrata es también un ciudadano que deberá probar el amargo de su "medicina". Eso lo llevará a ineludibles contradicciones como las que suelen caracterizar al Estado. El niño en cambio demostrará lo absurdo de algunas leyes o normas por medio de su sentido común, inteligencia, y sarcasmo.
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